Al igual que los perros no distinguen los colores, algunos hombres somos incapaces de distinguir el tiempo, quizás por la idea (verdadera o falsa, a tu antojo lo dejo lectora, lector) de que el tiempo es infinito.
Si tal como me enseñaron la unidad del tiempo es el segundo, cada uno de ellos me llevan al principio de causalidad donde el día a día son un flujo de situaciones absolutas y relativas moviéndose entre el cuerpo y la mente.
El pasado queda atrás, el presente se convierte en pasado al instante de haber sucedido¿ el futuro? el futuro es aquello que solo podemos pensar que suceda, y nos lleva a correr el riesgo de tener prisa por provocar situaciones que necesitan fluir por si mismas.
Cierto es que considero el tiempo infinito, pero en la intimidad también pienso que ese único instante que cambia una realidad a otra me llega a crear dudas de la realidad que he vivido hasta ahora y de la que puedo llegar a vivir.
A esta ultima reflexión que yo denomino proyecto interesante, Mary lo llama “salirse por la tangente” y esta salida es debida a que en ocasiones no puedo controlar los cambios que experimento a su lado. Cuando ocurren esas circunstancias, prefiero callarme a hablar demasiado
Mary es inteligente, con buena agilidad mental, y por alguna extraña razón un día decidió colocar su corazón en un escaparate, ese escaparate soy yo. Esto, tampoco lo puedo controlar y a veces, entenderlo.
Mary es inteligente, con buena agilidad mental, y por alguna extraña razón un día decidió colocar su corazón en un escaparate, ese escaparate soy yo. Esto, tampoco lo puedo controlar y a veces, entenderlo.
Dear, for you.
3 comentarios:
Interesante reeflexión.
Saludos.
Mary no debe tener problemas con la filosofía.
Debe ser bastante práctica.
Eso está bien.
Saludos.
El tiempo, mal de nuestros días y muy bien desarrollado en este escrito pero Mary quiere tener control sobre todo y cuando no puede pues se sale por la tangente, no deberíamos descontrolarnos un poco para dejarnos llevar, en lo que estoy de acuerdo con élla es que es preferible callar a hablar cuando puede ser que por la boca muera el pez. Un saludo
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