Son numerosos los estudios que se han realizado de las desigualdades existentes entre mujeres y hombres, especialmente aquellos que tratan de las diferencias del cerebro entre ambos sexos.
Las mujeres poseen mas materia blanca, los hombres mas materia gris, existiendo una relación de que vosotras desarrolláis mas el hemisferio derecho, la vida emocional, y nosotros el hemisferio izquierdo, vida racional. A pesar de todo ello, los neurocientíficos están lejos de poder ser categóricos en las conclusiones.
Es fácil establecer disconformidades insalvables, promovidas la mayoría de las veces, por motivos económicos, políticos y hasta religiosos, cuando todo sería mas sencillo si viéramos que son dos palabras (mujer- hombre) con un solo significado: Persona.
¿Por qué debemos tener una rivalidad? ¿ A donde conducen los estúpidos juegos de lucha de poder, los enfrentamientos? ¿Realmente es necesario que cualquiera tenga que estar demostrando continuamente quien es, lo que vale?
Hay diferencias genéticas, genitales, gónadales, que son radicales para unas y otros pero las barreras a la propia dignidad humana las ponemos entre todos. Hora es de empezar a destruirlas ya que somos iguales, porque somos diferentes.
Indistintamente del siglo en que estemos somos muchos los hombres que seguimos apostando por la femineidad en la mujer, sin dejar de reconocer y valorar, por ello sus innumerables capacidades, siendo, además, ellas mismas.
Seria negarme a la realidad sino comentara acerca del amor; nosotros tampoco queremos esa clase de amor interesado y egoísta, que lo único que busca es absorber y poseer sin tener en cuenta nuestra existencia. ¿Quién quiere verse anulado, relegado a un segundo plano? La aceptación de ello solo supone la anulación de la persona, a lo cual todos debemos negarnos y no aceptarlo ni siquiera, por comodidad.
Creo firmemente que realmente no existe tanta diferencia, psicológicamente hablando, entre ambos, pues el fin de todos nosotros es encontrar la armonía, y la compenetración en ese binomio que es la pareja.
La igualdad entre los dos sexos solo es posible cuando aceptemos que la complementariedad entre hombres y mujeres nos enriquece mutuamente. Llegado a ese punto alcanzaremos juntos una misma identidad como seres humanos.
Nosotros (con un profundo respeto por ambas partes) somos casi uno del otro y dijo casi porque nadie pertenece a nadie. Cuando la escucho decir que soy el hombre que da de comer a su corazón y a su alma, tengo la sensación de recorrer un camino que no se cuando a empezado.
Dear for you.
Dear for you.